La UNET y su “cierre técnico”

“Un modelo económico, social y político totalmente fracasado que se impone a toda costa desde el Ejecutivo Nacional, no tiene en sus prioridades que haya una educación de calidad, integral, competitiva a nivel mundial y ciertamente útil..” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

Cerrar las puertas de una universidad sería algo así como clausurar cualquier esperanza para reconstruir un país que ha caído en la mayor desgracia de su vida republicana. Sería como decirles a los jóvenes que no merecen desarrollar su talento, sus inquietudes profesionales y su visión de transformación hacia auténticos escenarios de creatividad y desarrollo humano. Cerrar una universidad sería acabar con las ilusiones a que todos tenemos derecho, sólo por la esencia humana que nos caracteriza.

Desde la UNET agradecemos cualquier iniciativa que los tachirenses propicien en pro de sostener una universidad que permita prestar el servicio público de la educación con parámetros de calidad, como es la obligación que nos impone la Constitución en sus Artículos 102 y 104. La UNET siempre ha sido un magnífico referente a nivel local, nacional e internacional por el talento y densa capacidad con la que se forman sus estudiantes, quienes luego como egresados, son altamente competitivos en cualquier escenario laboral. Lamentablemente, estamos formando jóvenes para emigrar a otros horizontes, donde pueden aspirar a mantener una mayor estabilidad y una proyección de crecimiento.

Creo que la preocupación que públicamente han manifestado algunas personas por la crítica situación presupuestaria de la UNET debe ser seguida por muchos tachirenses. Pero me parece que las peticiones están mal orientadas, quizá por la falta de conocimiento de la mayoría, sobre las acciones que las autoridades y la alta dirección universitaria realiza para tratar de mantener esos parámetros mínimos y con una universidad que tenga la dotación de todos los recursos e insumos que requiere su adecuado funcionamiento académico y administrativo.

Decir que las autoridades no hacen nada, dejar entrever que la responsabilidad de un posible “cierre técnico” es culpa de nosotros mismos, los unetenses, y pretender que con algunas actividades de recolecta de fondos en los alrededores de la institución se van a recabar las dineros suficientes para evitar su cierre, es realmente desconocer la realidad de esta crisis.

A todo el Táchira primero hay que informarle que en octubre del año 2017 se aprobó, bajo protesta en el Consejo Universitario, el presupuesto impuesto por el Ejecutivo Nacional, a través del Ministerio de Educación Universitaria-OPSU. Ese presupuesto para el Ejercicio Fiscal del año 2018 (estimado en Octubre 2017), fue de Bs 33.165.104.082,00. Esta cantidad representa aproximadamente algo más del 30% de lo verdaderamente requerido por la UNET para prestar adecuadamente ese servicio de la educación en forma satisfactoria. Con la hiperinflación de aquella fecha para acá, cualquier actualización alcanza cifras astronómicas. Pero resulta que si bien las universidades están en la obligación de prestar ese servicio público de la educación, según la Constitución, el Estado debe asumir esa educación como una función indeclinable de máximo interés y lo que ha ocurrido es lo contrario. Un modelo económico, social y político totalmente fracasado que se impone a toda costa desde el Ejecutivo Nacional, no tiene en sus prioridades que haya una educación de calidad, integral, competitiva a nivel mundial y ciertamente útil para coadyuvar en la solución de los graves y ya casi irreversibles daños que ha generado ese modelo de ruina y miseria.

De tal manera, apreciados tachirenses, los tiros tienen una mira equivocada. No es hacia las autoridades de la universidad donde deben dirigirse los reclamos. Los universitarios, las universidades realmente autónomas no intervenidas por el gobierno y AVERU, han exigido constantemente tanto en el Ministerio como en el CNU que se doten de los recursos suficientes a las instituciones de educación superior y se considere además el salario de hambre que devengamos los universitarios, transformando esta política maligna del Estado y en particular del Ejecutivo Nacional, en una que le dé a la educación el lugar que le corresponde, para ayudar a cumplir y satisfacer la realización del ser humano, cuyo bien supremo, su dignidad, debe ser respetada y garantizada.

Mucho nos ayudarían todas las acciones que le exijan al gobierno atender su responsabilidad, repito, que es ineludible, indeclinable, y de la cual no puede hacer caso omiso ni pretender desconocer la realidad de esta gran fractura económica, social y política, que tanta lesión material y hasta mental y cultural ha causado en el venezolano.

por Isaac Villamizar

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