Nuestro hombre en Viena

“Lo vemos siendo entrenado por el G2 en el uso de artefactos electrónicos, volando bien trajeado en los Falcon pedevecos y en el avión presidencial, para ir y venir por todo el mundo..” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

Los que desde nuestra juventud hemos sido furibundos lectores de la novela policíaca; coleccionistas freneticos de las obras publicadas por Aguilar en su colección El Lince Astuto, o por Borges y Bioy Casares en el Séptimo Círculo nos regocijamos al leer la siguiente información:

“La editorial Planeta publica este martes 9 de enero ‘El legado de los espías’, de John le Carré (Dorset, Gran Bretaña, 1931), el regreso a las librerías de su mítico personaje George Smiley casi 30 años después de su última aparición en ‘El peregrino secreto’ (1990). En esta ocasión, la figura de Smiley “sobrevolará” las páginas de una obra que sirve de precuela a la emblemática novela ‘El espía que surgió del frío’ y en la que Peter Guillam, leal colega y discípulo de Smiley en los servicios secretos británicos -también conocidos como ‘Circus’-, asumirá el protagonismo. Guillam disfruta de su jubilación en la finca familiar de la costa meridional de Bretaña cuando una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres. ¿El motivo? Su pasado en la Guerra Fría lo reclama. Unas operaciones de inteligencia que habían sido el orgullo del Londres secreto están a punto de ser investigadas por una generación sin memoria de la guerra y alguien tendrá que pagar por la sangre inocente vertida en nombre de un bien superior”.

Vista la realidad bolivariana, nos imaginamos a Mónica Montañes editando un nuevo thriller nacional, en el que se devela la intrincada ingeniería gerencial construida desde el PH de La Campiña, con el fin de apropiarse de los dólares provenientes de la colocación y venta del petróleo venezolano.

No dudamos en que Suniaga, Pulido o la Torres estarían la marea negra de complacidos investigando y escribiendo esta trama socialista del siglo XXI. Es más, nos atrevemos a imaginar que el protagonista será el fiscal denunciante, galán tatuado y musculoso, poeta y a lo mejor experto en artes marciales, en filmar documentos secretos y en escalar paredes para acceder a los cenáculos del poder petrolero.

Lo vemos siendo entrenado por el G2 en el uso de artefactos electrónicos, volando bien trajeado en los Falcon pedevecos y en el avión presidencial, para ir y venir por todo el mundo, a fin de desenmarañar los intrincados hilos de la jurídica Ariadna petrolera que detrás de bastidores le da legalidad a lo ilegitimo.

Novela cosmopolita que se desarrollará tanto en Caracas, en Viena, Londres, París y Nueva York, ciudades adonde acudirá el adalid de la justicia madurista para sorber un Arak con una sola piedra, y una buena crema de humus y un sándwich de pita con falafel.

Verdadero best seller que emulara la famosa obra Nuestro Hombre en la Habana del escritor británico; la novela criolla demostrará que Nuestro Hombre en Viena, a la hora de los guisos:

¡Es más criollo que una arepa con chucrut!

por Enrique Viloria Vera

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