Hiper estanflación

“Es la llamada estanflación (Stagflation), que desata la tormenta perfecta en una economía: hundimiento de la producción, caída del consumo, desempleo, escasez y hambre.” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

En pocas palabras

El encadenamiento de aumentos salariales, su indexación para ir al paso de la inflación -otra sobresaliente idea del comando militar de la economía- es sencillamente agregarle una turbina al alza de precios al consumidor y poner en marcha un proceso indetenible que retroalimenta hiperinflación y estancamiento económico. Es la llamada estanflación (Stagflation), que desata la tormenta perfecta en una economía: hundimiento de la producción, caída del consumo, desempleo, escasez y hambre.

Por ignorancia o cinismo, o mezcla de ambos, el régimen juega con la llamada ilusión monetaria de los asalariados, quienes se alborozan con unos cuantos bolívares más, ignorando la pérdida de poder adquisitivo real del dinero. En economía un principio elemental es que todo aumento salarial ajeno a la productividad del trabajo es inflacionario; es más irracional aun cuando se adopta sin tomar en consideración la opinión de trabajadores y empresarios. Sumada a la ideología chavista de liquidar la producción privada mediante estatización, asedio y control de precios, la burlona cadena de incrementos salariales complementa el decreto de guerra a muerte a la oferta nacional de bienes, llevando al paredón, como primeras víctimas, a las pequeñas y medianas empresas.

Una inflación de 2.700% y una caída del producto interno bruto de 15% en 2017 no se enfrentan con aumentos miserables de salario y mucho menos con arremetidas brutales contra los establecimientos comerciales para obligarles a rebajar precios. Es notorio cómo el régimen intenta correctivos económicos a lo bestia. Pero el daño es estructural: derrumbe de la producción privada, desequilibrio fiscal enquistado, oferta monetaria irresponsable, deuda externa monumental, caída de las exportaciones, huida de capitales, controles corruptos, liquidación del signo monetario, saqueo de la hacienda publica, desconfianza,…

El mal no es para tratamiento ambulatorio, exige cirugía mayor y radical.

por Ramón Peña

No se admiten más comentarios