2018

“Solo nosotros mismos, con madurez, lucidez, creatividad y entrega podremos encontrarle el camino de salida a esta pesadilla.” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.


En pocas palabras

Concluye este 2017 funesto con un diciembre doliente, el mas triste que se recuerde, marcado por un grito de hambre que resuena desde la península de la Goajira hasta la otrora jubilosa isla de Margarita. Una precariedad alimentaria no registrada desde los tiempos de la Guerra Federal. Se suman también: la privación de medicamentos, de luz, de agua, de gasolina, de gas doméstico y hasta de papel moneda. Un estado de desolación inédito que, espontánea y desesperadamente, provoca saqueos y tomas de calles en todo el país. En un acto de insania, la respuesta oficialista la resume el Golem gobernante, quien trasunto en un Calígula burlón ante la miseria exclama: “Los venezolanos están jodidos pero felices“.

Pero el régimen también padece de la ruina nacional. Ya no puede prometer sino mentiras, los perniles de Portugal no llegaron porque perdió el crédito. Es un gobierno prepago. Quebrado y sostenido solo por militares a quienes acamala entregándoles la administración de los bienes de la nación. Es un descolado mueble viejo, como dice el tango, pero no va a caerse solo.

Tampoco podemos esperar que la providencia, o el espejismo de invasores pongan fin a la terrible suma de males que nos agobian. Solo nosotros mismos, con madurez, lucidez, creatividad y entrega podremos encontrarle el camino de salida a esta pesadilla. Para eso es imperativo un compromiso sanitario de la dirigencia de la oposición, que erradique la plaga de personalismos, protagonismos y tribalismos, que hasta el presente han servido para proveer de oxígeno a la caterva imperante y sembrar desánimo en una sociedad que mayoritariamente aborrece el castro madurismo. Ojalá hayamos aprendido de nuestras propias equivocaciones.

Este 2018 luce bastante incierto, pero aún es tiempo para reconstituirnos como fuerza unitaria, para actuar teniendo una apreciación acertada de la naturaleza del adversario y para que la casuística y la improvisación cedan paso a una ruta estratégica consistente.

por Ramón Peña

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