Nuevo nombre de la República Bolivariana

Dos cosas me admiran:
la inteligencia de las bestias
y la bestialidad de los hombres.

Tristán Bernard

“República Bolivariana, castro–comunista, atea con inclinación musulmana, revolucionaria, anti-imperialista, comunal, partera de la nueva América Latina, gloriosa, soberana, indomable, sinófila, zamorana, chavista, independiente, anti-Rajoy, siempre rodilla en tierra, dadivosa, sandinista, putinesca.r”
Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor roberto weil©

Un constituyente castro–madurista, hijo de un anarquista de Funchal que trabajó muchos años en la capitalista Central Madeirense de Propatria, admirador de la independencia de Brasil, advirtió que su primer emperador tenía por nombres: Pedro de Alcântara Francisco António João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Cipriano Serafim de Bourbon e Bragança, pensó que era necesario cambiarle el nombre a la República por otro más largo que contuviese la esencia del proceso revolucionario.

Habló con Amarga Eloísa, quien vía wasap consultó con el Robusto Guasón, obtenido el OK, se nombró una comisión presidida por el Delfín para la propuesta del nuevo nombre.

Después de examinar lo que se debía, concluyeron que el nuevo nombre debía ser omnicomprensivo, plural y contundente, entonces propusieron el siguiente:

República Bolivariana, castro–comunista, atea con inclinación musulmana, revolucionaria, anti-imperialista, comunal, partera de la nueva América Latina, gloriosa, soberana, indomable, sinófila, zamorana, chavista, independiente, anti-Rajoy, siempre rodilla en tierra, dadivosa, sandinista, putinesca.r

El Delfín, orondo, envió prontamente la propuesta a su padre Nico I Dictatur, quien, entusiasmado por ese nuevo logro del socialismo del siglo XXI, ordenó que prontamente se imprimiera en la Gaceta Oficial, la última que portaría el viejo nombre impuesto por el Eterno.

Impreso el nuevo número de la gaceta, el gordo constituyente, el valido jurídico del obeso chambón, se percató de un error garrafal: Nicolasito no había indicado el nombre del país, es decir, xxxxxxxxxxx de Venezuela.

Después de mucho ajetreo, correcorres, y de culpas achacadas, la gaceta se reimprimió no por error de copia…sino por burrada familiar.

¡Inventamos y Erramos!

¡Venceremos!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Chávez vive!

¡Nosotros morimos de hambre!

por Enrique Viloria Vera

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