El Lava Jato Venezolano

“Nuestros corruptos, esos hablachentos, ineficientes e indolentes socialistas del siglo XXI que en dos décadas convirtieron a la otrora Tierra de Gracia en un verdadero valle de lágrimas..” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.


Tanto a nivel internacional como en el ámbito nacional, se ha prendido el Hidro–Jet, la manguera de agua a presión, el Lava Jato, que hace temblar a los corruptos latinoamericanos, en especial a los del Alba, y que, en la sufrida patria bolivariana, tiene a más de uno ojeroso, somnoliento, pálido, traspuesto, de mal humor y dando continuas carreritas al W.C.

Odebrecth, la compra de alimentos y medicinas, las concesiones mineras, los contratos y licitaciones de PDVSA, las comisiones de la Misión Vivienda, los viajecitos de placer con la familia en los aviones de la Patria, la regaladera de los fondos públicos, los apartamentos de alto standing, los carros de lujo, las estadías de familiares en hoteles de cinco estrellas. La comida y la bebida en los mejores restoranes, en fin, las comisiones que descaradamente recaudan para colocarlas en sonantes y constantes divisas en cuentas en el extranjero a nombre de los revolucionarios del siglo XXI o de sus testaferros, ya son un secreto a voces; ni la tos ni el dinero se pueden ocultar, reza el dicho popular.

Nuestros corruptos, esos hablachentos, ineficientes e indolentes socialistas del siglo XXI que en dos décadas convirtieron a la otrora Tierra de Gracia en un verdadero valle de lágrimas, saben, conocen -ya lo están experimentando-, que sus días se bonanza y despilfarro están contados: tarde o temprano sus cuentas en el exterior serán confiscadas, sus visas y las de sus familias revocadas, los bienes expropiados y que la INTERPOL vendrá por ellos para ponerle los ganchos, con los que cotidianamente amenazan a sus compatriotos y compatriotas. ¡Suerte tienen porque el Tribunal Internacional de Justicia todavía no ha comenzado a investigar y sentenciar las continuas y descaradas violaciones a los derechos humanos de los venezolanos¡

Les queda el consuelo –de tontos como todo consuelo colectivo– que pasarán el resto de su vida en ergástulas y celdas más confortables que las piojosas de sus presos políticos. En prisiones de países del Primer Mundo -donde se respetan los derechos humanos-, tendrán derecho a las visitas -la conyugal incluida si es que la consorte no está encarcelada también-, a su paseo diario, a tomar algo de sol diario cuando el clima lo permita, a leer y ver una película o jugar en el patio de la cárcel. Igualmente, podrán conversar con sus abogados, mientras -sin perder la esperanza-, diseñan estrategias para recuperar el don más preciado del ser humano: La Libertad.

Se acabarán las bravuconadas, los insultos, las groserías, el desprecio y la burla que -a diestra y siniestra- prodigan sin cortesía ni civilidad, les queda el recurso de organizar –si los dejan- elecciones amañadas, como es su usanza, en las prisiones asignadas, a ver si se convierten en pranes y continúan realizando sus actos delictivos a distancia. ¡Qué duro debe ser! que, en algún momento de su vida, el nieto o la nieta, el bisnieto o la biznieta, pregunten por sus antepasados y quien responda, con lágrimas y la cabeza gacha, informe:

Fueron unos corruptos, unos delincuentes, que arruinaron el país.

por Enrique Viloria Vera

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