Cambio apellido Perrájerico por uno Bolivariano del Siglo XXI

El gran poeta camagüeyano Nicolás Guillen dedicó un poema a su apellido, un fragmento del mismo rezaba así: “Desde la escuela / y aún antes (…) Desde el alba, cuando apenas / era una brizna, yo de sueño y llanto, / desde entonces, / me dijeron mi nombre. Un santo y seña / para poder hablar con las estrellas. / Tu té llamas, te llamarás…/ Y luego me entregaron / esto que veis escrito en mi tarjeta, / esto que pongo al pie de mis poemas: / las trece letras / que llevo a cuestas por la calle, / que siempre van conmigo a todas partes. / ¿Es mi nombre, estáis ciertos? / ¿Tenéis todas mis señas? / (…) / ¿Toda mi piel (debí decir), / toda mi piel viene de aquella estatua / de mármol español? (…) / ¿Estáis seguros? / ¿No hay nada más que eso que habéis escrito? / eso que habéis sellado / con un sello de cólera? / (¡OH, debí haber preguntado!) / y bien, ahora os pregunto: / ¿No veis tambores en mis ojos? / ¿No veis estos tambores densos y golpeados / con dos lágrimas secas? / ¿No tengo acaso / un abuelo nocturno / con una gran marca negra / (más negra todavía que la piel), / una gran marca hecha de un latigazo? / ¿No tengo pues / un abuelo mandinga, congo, dahomeyano? /…”

“Soy mestizo también, aunque tengo el negro menos subido, hay más de indio por parte de madre, pero hay también mármoles españoles en mi apellido: un Viloria navarro, dos brezales, un Vera que aún se discute si es marrano o toponímico.” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor, Miguel Elías©

Soy mestizo también, aunque tengo el negro menos subido, hay más de indio por parte de madre, pero hay también mármoles españoles en mi apellido: un Viloria navarro, dos brezales, un Vera que aún se discute si es marrano o toponímico. En fin, bíblicamente, soy hijo de José Roberto en María Enriqueta, nací escuálido, y flaquito para la época…vitamina conmigo.

No sería justo demandar a mis padres por los apellidos que me legaron, pero, a la luz de la nueva aristocracia chavista y del nepotismo socialista, como lamento no haberme apellidado: Chávez, Maduro, Flores, Cabello, Sansó, Arias Cárdenas, Isturiz, Carreño, Farías, Castro -el nuestro no el del jefe-, Chacón, García Carneiro, Ramírez, Del Pino, Chaderton, Escarrá, y hasta aceptaría gustoso uno de libaneses orígenes que me cuesta escribir, EL Algo, me sale sólo el Saab por asociación con un carro sueco, el Varela no me gusta, el Rodríguez y el Chacín tampoco.

En fin, lamento no haber portado esos revolucionarios escudos, pendones, lábaros familiares, lo confieso, para interesadamente disfrutar de una canonjía en el exterior, con sueldo en sucios e inmundos verdes dólares, y sin tener necesidad que hacer colas o marcar tarjeta, carro con chofer y gastos de representación del gobierno con cargo al Tesoro Nacional.

Sé que la hora está menguada, que los días de la revolución están contados, que habrá que hacer maletas a la carrera y que el Imperio los tiene en la mira, paro veinte años disfrutando del poder…gozando una bola pues, bien valieron la pena, sabiamente lo expresa la sabiduría popular:

Lo bailado no me lo quita nadie.

por Enrique Viloria Vera

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