Sobre las recientes declaraciones del Papa

“..todo lo que se puede hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias, sino jugamos al “tin tin pirulero”, y no va la cosa”.” Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

El Papa Francisco, en su acostumbrada –y muchas veces polémica– rueda de prensa al regreso de un viaje internacional, en este caso en el vuelo hacia Roma procedente de Egipto, al contestar una pregunta de un periodista español sobre la tragedia venezolana, comenzó diciendo lo siguiente: “Hubo una intervención de la Santa Sede bajo pedido fuerte de los cuatro Presidentes (se entiende que son Samper, Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández) que estaban trabajando como facilitadores. Y la cosa no resultó. Y quedó ahí… No resultó porque las propuestas no eran aceptadas, o se diluían, era un sí-sí, pero no-no”.

Bien se sabe que las propuestas acordadas, en presencia del Nuncio Apostólico y otros representantes de la Santa Sede, fueron engavetadas de inmediato por el oficialismo. Hasta el punto de que el Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, llegó a declarar que el gobierno se estaba burlando del Papa. Y ha pagado caro esas declaraciones, con virulentos ataques, incluso a su integridad física. Y han sido diversos los ataques y atropellos contra templos, símbolos religiosos y sacerdotes, en gran parte del territorio nacional.

Continuó el Papa Francisco afirmando lo que sigue: “Todos conocemos la difícil situación de Venezuela, que es un país al que yo quiero mucho. Y sé que ahora están insistiendo, no sé bien de dónde, creo que de los cuatro presidentes, para relanzar esta facilitación y están buscando el lugar. Yo creo que tiene que ser con condiciones ya, condiciones muy claras”. Al respecto los comunicados oficiales de la Conferencia Episcopal Venezolana han sido acertados y oportunos, al justificar el derecho a la desobediencia civil, las manifestaciones de protesta, y la movilización popular, ante el uso y abuso del llamado “diálogo” como un mecanismo para ganar tiempo, sin ánimo alguno de acatar decisiones que respeten a la Constitución y los derechos humanos. La reciente declaración oficial de los jesuitas de Venezuela es categórica en cuanto a la naturaleza dictatorial del régimen venezolano y la necesidad imperiosa de superarlo. No hace falta recordar que el Papa Francisco es la figura más destacada de la Compañía de Jesús.

En relación a lo que yo denominaría la resurrección de una tramoya de diálogo y negociación, el Papa Francisco señaló: “Parte de la oposición no quiere esto. Es curioso, la misma oposición está dividida, y por otro lado parece que lo conflictos se agudizan cada vez más. Pero hay algo en movimiento. Estuve informado de eso, pero está muy en el aire todavía. Pero, todo lo que se puede hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias, sino jugamos al “tin tin pirulero”, y no va la cosa”.

En Venezuela, el pueblo se encuentra unido y está haciendo todo lo que puede para impulsar un cambio político de fondo, conforme a la Constitución, y por ello está siendo atrozmente reprimido, lo que agrava, aún más, la situación de crisis humanitaria que padece el país. No me sumo a los que niegan que el Papa Francisco tenga buenas intenciones. Pero las mismas pueden conducir a derroteros muy negativos, si no están debidamente sustentadas en la realidad que, día a día, expresan, entre otros, los propios obispos de Venezuela. Esperemos que el Papa Francisco finalmente contribuya a superar la hegemonía despótica, depredadora, envilecida y corrupta que destruye a nuestra patria. Esperemos…

por Fernando Luis Egaña

No se admiten más comentarios